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Todos debemos apoyar el boicot

El próximo domingo, 11 de junio, hay un plebiscito en donde solamente los penepés van a participar. Digo penepés, porque sé de muchos estadistas que han decidido no acudir a votar el próximo domingo. Las razones son variadas pero, en general, la que más abunda es la poca seriedad del proceso, sumado con el inocuo consenso y reducido aglomerado de voces para lograr verdaderamente un cauce que propende la autodeterminación de Puerto Rico.

La campaña de la consulta ha girado en un solo asunto, el miedo. Nos lo han vendido de todas formas; desde lo que supuestamente pasaría con nuestro derechos ya adquiridos como ciudadanos estadounidenses, hasta que si no votas una minoría de comunistas independentista decidirá por ti y, por consiguiente, Nicolás Maduro invadirá a Puerto Rico por Ponce. Como si todavía estuviéramos en los más intensos días de la Guerra Fría.

Sucede que los miembros del PNP, lejos de vender la estadidad como lo que realmente es, con sus virtudes y defectos, han recurrido a una absurda demostración de que con la estadidad todos los problemas de Puerto Rico, tanto sociales como económicos, se esfumarán para siempre. Producto de ese nivel de absurdo, las redes sociales criollas se han desbordado con decenas de memes en alusión a lo que sería de Puerto Rico si fuera estado, en un claro ejercicio de estructurar una fantasía ilógica, pues en Puerto Rico ni va a caer nieve en Guavate, ni nuestras casas van a pasar ser castillos de Disney.

Un estadista que realmente atesora y desea genuinamente incorporar a Puerto Rico a los Estados Unidos no se prestaría para que desmoralicen su ideal a gusto y gana, como ha pasado durante esta campaña plebiscitaria. Más aún, un estadista genuino y serio no permitiría el que se saquen de contexto citas históricas de uno de nuestros más célebres próceres, Luis Muñoz Marín. Ante tal agravio, me dí la tarea de buscar en sus discursos y encontré una cita del 12 de marzo de 1959 con motivo de la anexión de Hawaii, que previamente publiqué en mi pagina de Facebook y que ahora deseo compartir con ustedes:

 “La idea de la estadidad federada, claro está, es una idea respetable en sí; pero para las condiciones específicas de Puerto Rico, en vez de crear libertad política, destruiría la libertad económica y, al destruir la libertad económica, destruiría también la libertad política del pueblo de Puerto Rico.”

Decir que don Luis Muñoz Marín era estadista es como decir que Fidel Castro ganó mediante el voto la dirección política de Cuba. Muñoz condenó la estadidad por la misma razón que todos los que el domingo no vamos a votar la condenamos. La estadidad atenta contra nuestra identidad nacional y contra nuestra libertad política interna, así como con nuestra libertad económica, pues incorporarse a los Estados Unidos no solo significa paridad en fondos federales, sino que también significa  responsabilidad contributiva.

El desajustado y atropellado proceso con el que empezó esta consulta no ha logrado ni un solo aliado serio en el Congreso de los Estados Unidos, ni de ningún ente en el ejecutivo de Donald Trump. El rechazo del país al plebiscito refleja la total desconexión de este gobierno con la realidad del país. Los puertorriqueños queremos resolver la problemática del estatus; pero en un conjunto de voces unidas por una autodeterminación justa y democrática, no orquestando un proceso politiquero que raya en lo absurdo y el miedo.

En el pasado Festival de Claridad, en la carpa de libros usados, compré una gran obra de la Ciencia Política local, “Party Politics in Puerto Rico de Robert Anderson”. En la misma establece que, desde las elecciones de 1956, el entonces Partido Estadista Republicano, vía su candidato a la gobernación, Luis A. Ferré, estaba intentando impulsar un plebiscito excluyente entre las opciones de estadidad e independencia. La realidad es que desde hace mucho antes, el movimiento estadista ha intentado imponer la estadidad a la cañona y levantando los más estridentes argumentos de miedo y demagogia. Por eso hoy, en pleno 2017, están más solos que la luna.

El que conoce bien la trayectoria de nuestro pueblo sabe que los más grandes sucesos se han dado en unión voluntaria de pueblo: tenemos como ejemplo la gesta constitucional del 52’, la lucha por la paz de Vieques y hasta la excarcelación de Oscar López Rivera. El denominador común en los pasados tres fue la unión de esfuerzos de país pese las diferencias irreconciliables. Ningún ideal de estatus es perfecto, y hasta que no lo entendamos aquí no pasará nada allá.

Todo aquel que sienta verdadero deseo de, por una vez y por todas, lograr la autodeterminación de Puerto Rico, no debe de ir a avalar el plebiscito del domingo con su voto, inclusive los estadistas que cuyo ideal se ha proliferado en una de las mofas sociales más devastadoras en días recientes. Al final, aunque saquen el 90%, el lunes 12 el sol saldrá por el este, en Estados Unidos estarán hablando de la posibilidad de residenciar a su presidente y yo solo desearé que el movimiento estadista haya aprendido la lección, pues para adelantar en la discusión tenemos que contar con ese sector pese su insistencia a la torpeza.

#Equilibrio #Política #Juventud 

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