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Ricky sí o no

Provocar un cambio político real requiere de un esfuerzo completo y detallado. Un cambio real va mucho más allá de meros estribillos políticos o de simplemente levantar una critica fundada en un argumento meramente electoral y demagógico.

En Puerto Rico hay elecciones en 22 días. Dentro de las seis opciones de candidatos que tiene la papeleta a la gobernación, solo hay una que derrota al candidato que evidentemente no está preparado para gobernar a este país en el momento más crítico de su historia moderna.

Me explico. Ricardo Rosselló no tiene la experiencia para dirigir los destinos de este país, ante los negativos que pueda enfrentar la actual administración del Partido Popular Democrático, ya sea por la decisiones difíciles, el estancamiento económico y la apatía a los políticos tradicionales y a sus partidos. Las encuestas evidencian que, con todo y esas variables a favor del Partido Nuevo Progresista, su candidato solamente tiene un favor del 40 o 42 porciento del electorado del país. Es decir, si unimos todas las fuerzas política restantes, prácticamente un 60% del electorado rechaza a Ricardo Rosselló. Estos números son sin saber a ciencia exacta cuanta gente va a votar, es decir si Ricky aventaja con solamente el 42% es porque evidentemente no inspira a electores fuera de su partido a que voten por él. Mi teoría gira en que son los indecisos los que deciden, ya ningún parido gana solo y Ricky no está llegando a ellos.

Es un hecho la falta de experiencia de Ricky, como también es una realidad que muchos han escuchado el mensaje de las candidaturas independientes con esperanza y fresquedad, ante el evidente desgaste de las estructurar políticas del país. En mi profunda convicción y análisis, me ha parecido oportuno explicarle a un alto número de jóvenes de mi generación que, en fin, un cambio en nuestro gobierno –el cuál creo necesario– no se da explícitamente eligiendo a un candidato sin partido a la principal posición del país. Un cambio verdadero para Puerto Rico, requiere más que la mera aspiración de un individuo; se necesita una profunda transformación en las estructuras del gobierno de Puerto Rico, así como un empuje moral y sensato en las columnas de nuestro sector privado.

Igualmente he reflexionado sobre el desgaste de los partidos y me parece que el cambio se encuentra penetrando dentro de las mismas estructuras de los partidos o creando una nueva alternativa política viable. Debo reconocer que en los pasados tres eventos electorales hemos tenido tres partidos nuevos; el PPR y el MUS desaparecieron y el PPT parece ser que va por esa vía, y el PIP que aunque es un partido viejo, va en el camino de no lograr su inscripción nuevamente.

Me reafirmo en que la forma más estratégica, de lograr una transformación en nuestro archipiélago, es votando por una persona que, ya ha ejecutado con la implementación de cambios profundos en su partido, y que además, cuenta con la experiencia y visión de sobre cómo debe de ser el nuevo modelo del gobierno de Puerto Rico.

De igual forma, es sumamente importante que tengamos un gobernador que no ceda ante los embates y decisiones de una Junta de Control Fiscal colonial, pero que a su vez tenga en sus destrezas la capacidad de poder negociar, y que, con vergüenza y orden, pueda presentar un plan de ajuste fiscal abarcador. En el mismo deberá exponer claramente que los más vulnerables y los servicios que brinda el gobierno no se vean afectados; esto es muy distinto a las posibles recomendaciones que pueda hacer Ricky con su mentalidad neoliberal.

Asimismo, desde una visión ya más meramente económica, Puerto Rico no puede tener un gobernador que ha dicho que pagaría la deuda a como de lugar, y que para ello estaría en posición de despedir empleados públicos e implementar medidas de austeridad crónica.

Miren, yo estoy de acuerdo en que nuestros empleados públicos tienen que modificar mucho y repensarse en un múltiples áreas, pero igualmente me parece que, ante la fragilidad de nuestra economía y lo pequeño que es nuestro sector privado, el despido de miles de empleados públicos podría redundar en una mayor contracción en nuestra economía y, por consiguiente, despidos igualmente en el sector privado. Piense por un momento en los colegios privados, los préstamos de auto, los préstamos personales, las hipotecas y el comercio en general si 22,000 personas se quedan sin trabajo.

Hay 5 maneras de votar por Ricardo Rosselló. Es decir, un voto por cualquiera de los candidatos, con excepción de Bernier, es un voto directa o indirectamente por la candidatura de Ricky Rosselló. Más bien, usted estaría abonando a que el más tradicional y superficial de los candidatos llegue al poder y que, mientras hay que trabajar en animo de colectivo para lograr que la Junta se vaya lo más rápido posible, tengamos a un fanático político abogando por la estadidad en Washington DC.

Votar por cualquiera de los dos candidatos independientes es propiciar que el candidato financiado por los bonistas buitres se convierta en gobernador. Acto que sería una tragedia nacional, pues cuando llegue el momento de sacar la cara por el país, Ricky no podrá, pues estará repagándole favores a sus amigos buitres.

En los días que vive Puerto Rico, urge que tengamos en nuestro gobierno a las personas que mejor preparadas estén y que a su vez lo conozcan. Además, necesitamos individuos que estén dispuestos a trabajar más allá de las gríngolas que el fanatismo político pueda imponer. Hoy más que antes, el país necesita en La Fortaleza, pragmatismo y conocimiento verdadero de los problemas que tiene Puerto Rico. Para cambiar el gobierno, hace falta mucho más allá de frases populistas que tienen mucho contenido general, pero poca sustancia en el cómo.

Creo que dentro del gran silencio que hay en la calle referente a las elecciones, hay mucho elector descifrando aún como votar el próximo 8 de noviembre. En los círculos donde más me muevo, existe gran receptividad por el mensaje de las candidaturas independientes, al igual que un rechazo de plano a la candidatura de Ricky Rosselló. El momento es oportuno para abrir paso a un cambio bien pensado y estratégico.

No podemos caer en la trampa del populismo insensato y lograr que por gravedad Ricky llegue a La Fortaleza. El momento aflora para que el país logre llevar a la gobernación a la única alternativa que ha demostrado ser un candidato diferente, viable y vertical. En fin, es hora de votar por David Bernier y decirle NO a Ricardo Rosselló.

#Equilibrio #Política #Juventud 

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