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Gallisá

Carlos Gallisá entró a la opinión pública desde el campo político partidista, como dirigente y representante del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP).

Su trayectoria incluyó también ser secretario general del Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) y fundador del Movimiento Unión Soberanista (MUS). Gallisá también fue director de Claridad, columnista y hasta escribió artículos bajo el seudónimo de Augusto Delgado (sin ofenderse nadie).

En las últimas dos décadas, como figura pública, se dedicó principalmente al análisis político, desde el programa radial Fuego Cruzado.

También fue una voz y conciencia del pueblo como representante del consumidor ante la Junta de Gobierno de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE).

En los medios, era conocido simplemente como Gallisá.

Quiero recordar, sin embargo, dos de sus presentaciones ante comités del Congreso sobre el status político de Puerto Rico.

Son apuntes que escribí para la historia que publicó el sábado El Nuevo Día en su página digital tras conocerse su muerte, pero que quiero reiterar aquí.

Justo cuando comenzaba el proceso de status de 1989 a 1991, que tuvo el respaldo de la Casa Blanca, el liderato del Congreso, el gobierno de Puerto Rico y los partidos Nuevo Progresista (PNP) y PIP, Gallisá declaró en  junio de 1989 en San Juan ante el Comité de Energía y Recursos Naturales del Senado, entonces presidida por J. Bennett Johnston.

Apuntando con el dedo a los miembros de la comisión, acusó al Congreso de tratar de iniciar un proceso en torno al futuro político de Puerto Rico que incumplía con el derecho a la autodeterminación y se quedaba corto de ser un proceso de descolonización.

“Ustedes representan al poder colonial y no pueden ser juez y parte en este proceso”, indicó, con tono firme y de denuncia.

Gallisá siempre contó la reacción favorable que tuvo su presentación de 1989 – que coincidió con una marcha independentista en San Juan- en el pueblo puertorriqueño, independiente de ideologías.

Donde quiera que iba días después de aquel testimonio de 1989 recibía muestras de agradecimiento de la gente, por haberse enfrentado y cuestionado a miembros del Congreso que suelen ser tratados con gran deferencia por los políticos de la Isla.

Cuando se discutía el proyecto 856 del republicano Don Young en la Cámara de Representantes de EE.UU., Gallisá también declaró ante el Comité de Recursos Naturales de la Cámara baja federal el 21 de abril de 1997, en una audiencia celebrada en Mayaguez.

Aquella sesión tuvo otro momento histórico. Contó con el testimonio de Lolita Lebrón, la ex prisionera nacionalista que participó el 3 de marzo de 1954 en el tiroteo en el hemiciclo de la Cámara de Representantes de EE.UU..

Gallisá, por su parte, denunció la medida – que terminó siendo aprobada el 4 de marzo de 1998 por un solo voto, y engavetada en el Senado-, como una creación de Young y otros miembros del Congreso para agradecer las contribuciones políticas de sectores del Partido Nuevo Progresista (PNP).

“La desconfianza de nosotros los puertorriqueños en ustedes como Congreso y en el gobierno de su país está sólidamente  justificada en la experiencia vivida a lo largo de los 100  años de dominación colonial que ustedes le han impuesto al  pueblo de Puerto Rico. Han sido cien años de mentiras, de  medias verdades, de falsedades, de imposiciones, de  falsificaciones y de promesas incumplidas”, señaló.

Gallisá exhortó a los congresistas a dejar de pensar en plebiscitos sin consecuencias y a favorecer una Asamblea Constitucional que permita una negociación real con el gobierno federal.

Entonces hizo una advertencia que todavía está vigente y que parece irrefutable después de cinco plebiscitos criollos: “Mientras no se vote sobre lo que es posible  y alcanzable, no vamos a resolver este problema”.

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