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El fotógrafo de las bailarinas

dannery  Entrenado en la academia del legendario mimo francés Marcel Marceau, el puertorriqueño Omar Robles ha encontrado en la fotografía otra oportunidad para contar historias y captar momentos sublimes, sin usar palabras.
Robles es ya toda una sensación en la red social Instagram por sus deslumbrantes fotos con bailarinas y bailarines, primero en sitios icónicos de Nueva York, donde reside, y más recientemente por sus visitas a Guatemala y Puerto Rico.
Impulsado por Instagram y el blog de noticias Mashable, el número de seguidores del trabajo de Robles se ha disparado en los últimos meses. En Instagram se acerca a los 100,000 seguidores.
Criado en Caguas y a punto de cumplir 35 años, Robles iba a ser ingeniero. Pero, aunque triunfaba académicamente, su preparación educativa no le hacía feliz.
Con el tiempo el corazón se impuso.
Decidió irse a estudiar Comunicaciones en la Universidad del Sagrado Corazón (USC), donde el espíritu libre de su profesor  Hiram Santiago, ‘hippietón’ y surfista, le ayudó a enamorarse de la fotografía. “Siempre me quise ir por el arte”, dijo,  aunque sus padres le advirtieron que una carrera como ingeniero pudiera darle mayor estabilidad en el futuro. Para entonces, Robles comenzaba a acercarse a la actuación,  por medio del mimo, el arte dramático del movimiento, el cual estudió en la escuela del maestro Marceau, “École Internationale de Mimodrame de París”.
Después de una audición su clase, 2002-2004, quedó constituida por 19 estudiantes, 11 de los cuales sobrevivieron los fuertes cortes que hace la escuela, a base del desempeño. Solo cinco, incluido Robles, obtuvieron su diploma.
Después de una breve estancia en Polonia, donde dio clases de mimo y allanándose a las ‘cantaletas’ de sus papás’, retornó a San Juan a terminar su bachillerato en la USC. En la Isla, Robles comenzó a experimentar profesionalmente con la fotografía en medios como San Juan City Magazine.
Considera, sin embargo, que la gran diferencia la hizo el fotógrafo francés radicado en Puerto Rico Pascal Fontana, para el que trabajó de asistente y quien le ayudó a aprender a utilizar la luz y le dio mucha libertad para dirigir los retratos fotográficos sobre modas.
“Por mí educación como mimo, me dio luz verde en la dirección de las modelos, en términos de la expresión corporal”, dijo Robles, entrevistado durante una visita familiar a la isla que aprovechó para hacer fotos con bailarinas en las calles del Viejo San Juan, Río Piedras y Caguas.
Con el tiempo, Robles se mudó a Estados Unidos. Primero a Chicago, donde hizo teatro. Y luego a Nueva York, donde comenzó a utilizar con fuerza  Instagram, a la cual se acercó verdaderamente después de haber retratado el funeral de su abuelo paterno. “Necesitaba compartir esas fotos”, contó.
Poco a poco comenzó a ver en Instagram, más que una red social, una comunidad.
En dos ocasiones, Instagram, donde han cobrado prominencia sus fotos con bailarinas en las calles de Nueva York, le ha presentado como  persona a seguir. Mashable siguió su trabajo durante todo un día y la respuesta fue espectacular. Instagram le hizo un minireportaje el 29 de abril, precisamente el día internacional de la danza.
Por medio de Instagram ha conocido también a reconocidos fotógrafos en EEUU, como Scott Strazzante, por muchos años con el Chicago Tribune y ahora en el San Francisco Chronicle,  y el exeditor de Playboy Kevin Kuster.
Hace cerca de un año, por su trasfondo como mimo, Robles decidió comenzar a retratar bailarinas,fuera de las salas de baile.elizabeth white
La primera foto con una bailarina fue en octubre de 2014. La modelo fue Claudia Zakrzewski, de origen polaco. “Entonces estaba haciendo un poco de todo, incluyendo fotografía callejera – Street photography-, y retratos.  Pero, me di dando cuenta de que las fotos con las bailarinas tenían mucho más audiencia”, dijo.
Robles no transita solo por el movido mundo de las fotografía con bailarines. Jordan Matter y la página de internet The Ballerina Project, entre otros, son muy famosos en ese sector de la fotografía.
¿Qué papel juega el paisaje que escoges?
Es un poco por conveniencia. Si voy a hacer tiros de fotografía a las seis de la mañana, no me voy a ir a Brooklyn, pues vivo en Harlem y el tránsito hacia allá se me haría largo. Lo que si trato de escoger es que la estética sea característica y evitar un trasfondo etéreo. Me interesa la fotografía del baile urbano, que yuxtapone al bailarín en un trasfondo fuerte, menos limpio que lo usual. Eso me permite unir las líneas perfectas del bailarín con lugares imperfectos. La gente puede identificar mi trabajo y mucha gente me dice que es por la selección del trasfondo. Me gusta trabajar con los bolsillos de luz que aparecen en Manhattan y algunas veces caminando veo esos bolsillos de luz y ahí pongo al bailarín. En Instagram trato de utilizar cosas que puedan caer en su formato cuadrado, como las puertas.
¿Y si al bailarín no le gusta el trasfondo?
Nunca me ha pasado.
¿Y el tipo de movimiento?
Es una decisión un poco de los dos. Porque tengo experiencia (en teatro) le puedo sugerir, pero también les pido que me sugieran. Gracias a que conozco el vocabulario, muchos bailarines me dicen que se sienten cómodos de que les de dirección.
 ¿Cómo seleccionas al bailarín o bailarina?
Hay gente que me busca porque ha visto las fotos y mi perfil, o porque son amistades de gente que he retratado. Pero, me gusta indagar y mantener un control de la calidad. En ocasiones gente que me escribe no tiene la técnica. Les pido que me envíen fotos o me envían fotos. Si tienen buena extensión o buen brinco los seleccionó.
 ¿Cuánta gente te contacta?
Semanalmente me llegan candidatos.
 ¿Cuántos retratas por semana?
Tres o cuatro.
¿Les cobras?
Cuando es para mi proyecto, no. Lo hacemos por intercambio. Les hago las fotos y les doy fotos suficientemente grandes para compartir en las redes sociales y hacer promociones personales, no para sus compañías.
Has puesto a la venta algunas fotos ¿Deja negocio?
Vender ‘online’ es bien difícil. Pero, por la cantidad de seguidores, la gente empezó a pedirlas. Para no poner demasiadas fotos a la venta, quito unas y pongo otras.
¿Repites bailarin@s? ¿Alguien preferido?
Hay gente que he repetido porque la dinámica fue buena.
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Aunque elude hablar de favoritas, Robles reconoce que hay bailarinas cuyas fotos suelen tener más aprobación, como ha sido el caso de Elizabeth White, Casey Hartman y Emiko Flanigan, entre otras que ha retratado en Nueva York.
Destaca una reciente con la guatemalteca Dánnery Paiz.  “Hay muchas fotos que me encantan, pero para mí la foto preferida es la última que publiqué”, dijo.
A Guatemala fue recientemente, junto a otros 11 ‘instagramers’, contratado por el Ministerio de Turismo para promover el país centroamericano.  Aprovechó para darle continuidad a su proyecto con bailarinas, con el hashtag #visitGuatemala.
En esta visita a la Isla, llegó a un acuerdo similar con el municipio de Caguas.
Y no oculta que le fascinaría establecer un proyecto de colaboración con la Compañía de Turismo, para resaltar los encantos de toda la Isla en momentos en que las imágenes que se publican en el exterior hacen referencia a la deprimida economía.carla sofia 1
Los proyectos de colaboración con el Ministerio de Turismo  de Guatemala y el municipio de Caguas son solo ejemplos de cómo ha conseguido vivir de sus fotos, gracias al éxito en Instagram.
También se le han acercado agencias de publicidad para que promueva los productos de sus empresas, como Esprit, Gap y Apple. “La imagen vende que más que las palabras”, afirma.
Robles no cierra la puerta a otras expresiones artísticas, pero está entusiasmado por la oportunidad de poder vivir de la fotografía.
Atrás puede haber quedado la actuación. “Me encantaría – dijo-, volver al teatro. Me gusta la sensación del aplauso y el contacto directo que te ofrece. No tiene paralelos. Contrario al teatro, en la fotografía no hay que ensayar por meses, para hacer unas pocas presentaciones. El resultado es cuasi instantáneo. Es mucho más permanente. En los medios sociales la respuesta es instantánea. Y cada ‘like’ es como un aplauso nuevo”.​
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PD: Publicado el domingo 9 de agosto de 2015 en las páginas 8, 9 y 10 de la sección Por Dentro del periódico E Nuevo Día. En la primera foto, Omar Robles (@OmarZRobles) retrató a Dánnery Paiz, bailarina guatemalteca, en Ciudad de Guatemala. En la segunda, en Nueva York, Emiko Flanagan, del Dance Theater of Harlmen, con el One World Trade Center de Fondo. Y en la tercera a la puertorriqueña Zulma Berríos, del ballet de San Juan, en el Viejo San Juan.
Jose.Delgado@gfrmedia.com                     Twitter: @JoseADelgadoEND
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