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La historia de “no territorial”

Tenemos que poner la aspiración de un ELA “no colonial, no territorial” en contexto. Hay quienes señalan que el PPD lleva desde 1990 apoyando un ELA “no colonial, no territorial” y que eso implica que el desarrollo del ELA debe ser fuera de la cláusula territorial, lo cual el Departamento de Justicia afirmó la semana pasada que sería inconstitucional.

La historia y el significado de esa frase, “no colonial, no territorial”, no sostiene esa línea de pensamiento.

El 17 de noviembre de 1990, el PPD aprobó una resolución en el Teatro la Perla sobre el desarrollo del Estado Libre Asociado. Carlos Vizcarrondo presentó una enmienda a esa resolución que, según el ala soberanista, marcó el comienzo de la aspiración a un ELA “no colonial, no territorial”.

Pero el texto no decía eso. Hablaba de fórmulas “no subordinadas al poder plenario del Congreso bajo la cláusula territorial de la Constitución”. El entendido de los estadolibristas era y sigue siendo que Puerto Rico no está subordinado a los poderes plenarios del Congreso porque en 1952, el Congreso renunció a su autoridad sobre los asuntos locales de Puerto Rico. Esas no son palabras mías ni de los estadolibristas—son palabras del Tribunal Supremo en 1976 que repitió en Sánchez Valle en 2016. Si renunció a sus poderes sobre los asuntos locales, entonces ya no son plenarios.

La resolución que contiene la enmienda Vizcarrondo no establece que el ELA tiene que quedar completamente fuera de la cláusula territorial. En vez, reafirma la meta de llevar el ELA “a un máximo de autonomía compatible con la unión permanente con los Estados Unidos”.

La autoridad del Congreso para conferir esa autonomía proviene de la cláusula territorial. Es lo que le permite al Congreso habilitar la toma de decisiones de gran escala en un territorio por los habitantes del mismo, según dijo el Supremo en Sánchez Valle y le adelantó el profesor Issacharoff al PPD en 2015. Sin ella, no puede haber autonomía.

El debate siempre ha sido si lo que un Congreso da, otro Congreso puede quitar sin consentimiento mutuo. La postura de Estados Unidos ha sido inconsistente. En los ’60, ’70 y ’80 decía que requerir consentimiento mutuo era válido. Pero desde los ’90 ha dicho que como cuestión legal no lo es, aunque como cuestión de política pública sí.

La postura estadolibrista sigue siendo que es válido. La realidad es que hoy las Islas Marianas tiene un pacto con partes de que no pueden ser enmendadas sin consentimiento mutuo. Y la realidad también es que el Supremo ha usado el verbo “relinquish”, que es el mismo que Justicia usó en 1963 para hablar de cómo un Congreso podía obligar a otro bajo el ELA.

El lenguaje “no colonial, no territorial” apareció por primera vez en la definición del ELA que presentó el PPD en 1998. Pero de nuevo, no era un rechazo al ELA actual ni al ELA mejorado dentro de la cláusula territorial. Esa definición dice que se “reafirma la vigencia del Estado Libre Asociado establecido en 1952 como un cuerpo político autónomo, no colonial ni territorial, en unión permanente con los Estados Unidos”.

El razonamiento era que bajo la Resolución 748 de la ONU, Puerto Rico no era una colonia, y bajo los precedentes del Tribunal Supremo Puerto Rico no estaba sujeto a poderes plenarios sobre asuntos locales bajo la cláusula territorial, lo cual era más fácil resumir con la cacofonía “no colonial, no territorial”.

Bajo este entendido, siguieron apoyando el lenguaje en resoluciones de 2006 y 2007. Cuando en 2008 lo sustituyeron por “soberanía en asociación”, el resultado fue que un mes después la estadidad aniquiló el ELA por 23% en una encuesta publicada en El Nuevo Día, lo que ninguna encuesta de El Nuevo Día ha reflejado desde 1990.

El uso de la frase tuvo un efecto boomerang. Se tergiversó en (1) una afirmación que el ELA es colonial y territorial, (2) una aspiración de mejorar el ELA sacándolo de la cláusula territorial y (3) una conexión entre colonial y territorial como si fueran sinónimos. Ignorando estas realidades, se incluyó en el programa del PPD en el 2016.

Pero la enmienda Vizcarrondo que se cita como parte inexpugnable de las definiciones del ELA, ni la resolución que finalmente adoptó la frase “no colonial, no territorial”, no estipulaba ninguna de las tres tergiversaciones.

Podemos discrepar sobre las premisas y el razonamiento detrás de esta famosa enmienda y el lenguaje “no colonial, no territorial”. Incluso podemos estipular que su significado más lógico es que aspira a un ELA totalmente fuera de la cláusula territorial, porque definitivamente así suena. Pero la realidad es que ese no fue su significado original, y no hay varita mágica para cambiar esa historia.

El lenguaje genera una confusión insustentable. Prueba de eso es que representa el ELA de Hernández Mayoral y la libre asociación de Manuel Natal y su Junte. Por eso ya es hora de abandonar el lenguaje y hablar de ELA y libre asociación, como conceptos separados y sin apellidos.

 

Actualización, 21 de abril de 2017: el escrito fue modificado para añadir que el lenguaje apareció en el programa del PPD de 2016.

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