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Su mejor respuesta está en la espera

Gran parte de las veces nos sale más natural quejarnos y lamentarnos por lo que no tenemos, o por nuestros problemas, que responder en oración y hacer lo que nos manda Filipenses 4:6:

“Por nada estéis angustiados, antes bien, por la oración y la súplica, en todo sean conocidas ante Dios vuestras peticiones con acción de gracias”.

Dios es omnisciente y por lo tanto conoce todo, aun nuestros pensamientos, y a pesar de que no los expresemos. Pero el hecho de que se nos pida en su Palabra que nuestras peticiones sean presentadas ante Él, es porque Dios demanda de sus hijos total obediencia y dependencia de Él.

Él conoce que sin Él estamos perdidos, y por lo tanto procura lo mejor para nosotros. Y la única de manera de tenerlo, es en Él. Además, si decimos ser hijos de Dios, tenemos que convencernos que una forma de adorarle, es dependiendo de Él.

Si tan solo fuéramos más dedicados a reflexionar lo que dice Dios en su palabra, entenderíamos por qué nos está pidiendo que tengamos comunión con él. Veríamos al menos algunas de las bendiciones de esperar en Dios, como muestra Lamentaciones 3.22-26:

“La misericordia del Señor nunca termina, sus compasiones nunca se acaban, nuevas son cada mañana. ¡Cuán grande es tu fidelidad! ¡El Señor es mi porción!, dice mi alma, por tanto esperaré en Él. Bueno es el Señor para los que lo esperan, al alma que lo busca. Bueno es esperar, y aguardar en silencio la salvación de Jehová”.

Es decir, que Dios es bueno con aquellos que esperan pacientemente en él, y además sale al rescate de ellos.

Pero en lugar de decirlo yo, qué mejor que la Palabra misma para demostrar por qué debemos depender de Dios, esperando en él.

Aquí les invito al ejercicio de meditar en las bendiciones (subrayadas) que se derivan de distintas instancias de esperar en Dios y su misericordia (en negritas o bold):

  • Job 14:14 Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir? Todos los días de mi edad esperaré, hasta que venga mi liberación.
  • Salmos 59:9 A causa del poder del enemigo esperaré en ti, porque Dios es mi defensa.
  • Salmos 22:4 En ti esperaron nuestros padres; esperaron, y tú los libraste.
  • Salmos 37:40 Jehová los ayudará y los librará; los libertará de los impíos, y los salvará, por cuanto en él esperaron.
  • 2 Samuel 22:31 (Salmos 18:30) En cuanto a Dios, perfecto es su camino, y acrisolada la palabra de Jehová. Escudo es a todos los que en él esperan.
  • Salmos 31:19 ¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!
  • Salmos 33:18 He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia.
  • Salmos 37:9 Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.
  • Salmos 145:15 Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das su comida a su tiempo.
  • Salmos 147:11 Se complace Jehová en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia.
  • Proverbios 30:5 Toda palabra de Dios es limpia; Él es escudo a los que en él esperan.
  • Isaías 40:31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
  • Isaías 49:23 Reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que esperan en mí.
  • Hebreos 9:28 así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.

Que el Señor nos conceda ser transformados para que quitemos la vista de las distracciones, de las preocupaciones y de los ídolos a los que hemos dedicado nuestra pasión y atención. Señor, continúa hablándonos y confrontándonos con tu Palabra, llamándonos a obedecerte y señalándonos lo que no te agrada.

Que nuestra actitud sea como la del salmista en los siguientes versos, y que ese mismo sea nuestro clamor a ti:

“Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré (Salmos 5:3).

“Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti (Salmos 39:7).

Un versículo más en Miqueas 7:7 para que meditemos en él y nos lo grabemos en el corazón; para que esa convicción nos lleve a hablar con Dios a diario, y a hacerlo con la fe de que nos escucha.

“Mas yo a Jehová miraré, esperaré al Dios de mi salvación; el Dios mío me oirá”.

 

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