Blogs: Así las cosas…

Uncategorized

Así las cosas…

Por
💬0

El huracán de austeridad

El 20 de septiembre azotó a Puerto Rico el Huracán María. Un fenómeno que ha dejado, hasta la fecha, un número indeterminado de muertos (deben ser más de lo que dice el gobierno), destrozó nuestro sistema eléctrico y tiene incomunicado todavía a la mitad del país. Esto sin entrar en las crisis derivadas del azote de este fenómeno: la crisis de la gasolina y el diésel, la crisis del cash, la crisis en la distribución de ayudas, la crisis en la cadena de suministros, la crisis de las filas, la crisis de salud, la crisis por la falta de agua. En fin, la crisis en atender la crisis.

Este evento también ayudó a abrir los ojos de algunos sectores, sobre nuestra dura realidad: somos un país esencialmente pobre con una población muy envejecida y abandonada. La gente pobre y mayor, junto con los niños han sido las mayores víctimas de esta catástrofe y de otro fenómeno que viene hace tiempo azotando a nuestro país y que ha impedido atender de manera eficiente las crisis provocadas por María. A este fenómeno le llamo el Huracán de Austeridad, que vivimos hace ya varios años y que se ha agudizado con el presupuesto de Rosselló y la Junta de Control Fiscal (JCF).

Por un lado, lo que queda del Departamento de la Familia (DF) es un edificio en la avenida Barbosa. Nunca vimos a la Secretaria atender una crisis que toca directamente a los niños y los adultos mayores, abandonando a su suerte a las égidas y centros de envejecientes. Allí el recorte presupuestario fue de $1 millón en este presupuesto. El Centro Médico no dio ni da abasto y El Departamento de Salud no ha podido establecer tan si quiera un plan coherente para prevenir la propagación de enfermedades como la leptospirosis que ha cobrado varias vidas durante las pasadas semanas. La incapacidad del DACO de hacer valer sus órdenes y la desaparición de la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias, después de la emergencia, son algunas de las estampas que nos dejó el huracán.

La desaparición o falta de efectividad de estas agencias, se debe en gran parte a la pérdida de personal especializado como trabajadores sociales, maestros y personal técnico que complica el panorama y retrasa sin duda la recuperación. Los trabajadores del sector público son la primera línea de respuesta en este tipo de catástrofe. La realidad es que las medidas de austeridad: recortes en los presupuestos, despidos, cancelación de contratos, congelación de plazas y retiro de empleados y privatizaciones, ha imposibilitado el funcionamiento óptimo de estas agencias para enfrentar la emergencia de manera eficiente. Gracias a la obsesión de hacer el gobierno más pequeño, la recuperación será más lenta y dolorosa.

En el caso del Departamento de Educación, su desempeño es aún más preocupante. La Secretaria al inicio de la crisis dio a entender que María era oportunidad para “acelerar” la “transformación del sistema”. Para ella la “transformación” significa que era el momento para seguir su plan de cerrar escuelas, independientemente de los momentos de crisis que vive el país. Para esto fue que aceptó el contrato con CSA que se negoció en el COE del Centro de Convenciones y que ahora reniega en todos los medios. Para que esa compañía certificara escuelas que no se pudieran abrir y cobrar de una vez, como luego indicó dinero de FEMA. Ha sido la presión pública, la que por fin abrió el sistema de educación pública luego de María. En Educación el recorte de $100 millones para este año es peor que el golpe del Huracán

En los municipios, los alcaldes de ambos partidos se han fajado con recursos limitados, sin personal y con el apoyo tardío de FEMA y del Ejército de Estados Unidos. Se siente la falta de los más $175 millones que el gobierno y la Junta le quitaron a los municipios y se necesitan ahora para mantener sus operaciones y servicios directos a la ciudadanía. Esta será la próxima gran crisis de los meses venideros si no se hacen ajustes pronto.

María nos dejó los escombros de un gobierno inoperante e impotente a causa de las políticas de austeridad impulsadas por los bonistas y refrendadas por la presente y pasadas administraciones, el Gobierno de Estados Unidos y perfeccionadas por la JCF. En contra de todo pronóstico o esperanzas de la Administración Rosselló, no todas las crisis se resuelven con un buen plan de comunicaciones, especialmente cuando hay vidas en peligro. Hay que tener recursos bien administrados y mantener los intereses de la gente por delante de los  intereses de los bonistas. Esto será determinante para salir de la crisis de María, el huracán que se fue, porque lamentablemente los efectos del Huracán de Austeridad que azota a Puerto Rico no han cesado.


Sígueme en Twitter: @rtirado

💬Ver 0 comentario